31 oct. 2013

My lovely hero

Me disculparan la borrosidad de la imagen, he cogido la captura al vuelo.
¿Quién se atreve a caminar sobre coches de policía? ¿Quién es tan fachendoso para recurrir a tal provocación que, en otro contexto, sería puro subversismo punk o una necesidad por huir de hordas de zombis en lugares elevados? 

La metáfora es perfecta y definitoria: él está por encima de la ley. La pisotea porque a su lado no es nada. Está por encima, pero no en contra. Usa los coches de policía para elevarse a sí mismo a diferencia de su enemigo que dispara contra ellos (una cantidad ingente de balas salidas de un rifle automático, la escena es imposible y, una vez más, una exageración irónica). 

Por supuesto, es nuestro héroe. Llega en el momento de mayor tensión, cuando el jefe de policía ya no sabe qué hacer. El villano, atrincherado en el tejado, acaba de matar a otro policía y lo tira desde las alturas con desprecio. Por suerte, nuestro héroe, y sus zapatos, llegan en el momento justo. 

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